Entorno


El Área Científica de la Bioreserva Muuchxiimbal se sitúa en un enclave natural único como es el Área de Dos Ojos. Ésta es una zona selvática de belleza increíble y de un valor incalculable por su riquísima variedad de flora y fauna. La selva tropical del Área Científica es un mundo vital cuya riqueza y complejidad la convierten en uno de los medios hábitats más interesantes y valiosos de la naturaleza, pero también es uno de los más frágiles en cuanto al equilibrio ecológico en el que se sostiene.La selva de la Bioreserva Muuchxiimbal, es una zona de clima tropical, con abundantes lluvias y suelos delgados.
También es un verdadero deleite visitar el cenote, cerca del altar y la plataforma de temazcal, donde se respira esa atmósfera sagrada que purifica el alma del visitante. Además de toda esa belleza que uno puede admirar fácilmente con deslizar la vista por el entorno, aquí, se encuentra un resquicio vivo de la tradición y cultura maya, manteniendo todavía latente la lengua, la artesanía y, en gran medida, la forma de vida tradicional de este pueblo milenario que es adalid de conocimiento y sabiduría ancestrales.
Este enclave es un tesoro natural que mantiene esa belleza oculta en sus densas extensiones de selva baja (sin superar los 20 metros de altura), donde se puede encontrar gran variedad de flora, encontrando especies tales como: orquídeas, bromelias, cactus, epiferas, vainillas, y un sinfín de plantas coníferas; y en árboles cabe mencionar: el chico zapote, el cabin, tzalam, el famoso chechem negro.  La “Lluvia de Luz Solar” es un espectáculo que encoge el alma, en el que el sol parece atravesar el “techo” verde de la selva con sus rayos inundando el lugar de un brillo que lo baña todo. Una verdadera maravilla natural que causa una potente impresión de respeto y admiración por la selva y sus tesoros.
También es increíble esa sensación que se experimenta al sentirse en un entorne vivo y en movimiento, en el que miles de ojos lo acechan como guardianes de algo mágico y sagrado. La fauna es sin duda uno de lo puntos más impresionantes de la Bioreserva, pudiéndose encontrar en ella especies como jaguares, tigrillos, ocelote, jauhuarundi, pecarí, venado, tapir, zorros, pumas; aves como pavo de monte, faisán, chachalaca, tucanes, loros, halcones, gavilanes, entre otros. Reptiles como serpiente nahuyaca, cascabel, coralillo, taloneras, pitones, iguanas, lagartijas, camaleones, batracios, ranas, etc; la selva de la Bioreserva constituye el dominio de insectos como: el chaquiste, avispón, abejero, mariposas, libélulas, mosquitos, la temible tarántula y la mosca chiclera.
Es inevitable no sentir un cosquilleo en el estómago al encontrar indicios o pruebas muy claras (como huellas de Jaguar) y saber que al traspasar la frontera y adentrarse en la selva uno se convierte en intruso, un ser diminuto y extraño, en un ecosistema gigante y lleno de vida.
Pero posiblemente el impacto más fuerte y transformador de este lugar se dé al conocer de primera mano la forma de vida, la tradición y la cultura maya. La vida en una comunidad maya contrasta con cualquier otra de las conocidas por la mayoría de visitantes. La sencillez es la clave de la belleza y aquí se logra presentando todo lo necesario para la vida en una distribución respetuosa con el entorno que cuenta con construcciones ecológicas, palapas (hogar tradicional maya). La posibilidad de conocer los valores y conocimientos clave de esta cultura, además de medicina tradicional, ceremonias de temazcal, talleres de artesanía y eventos tales como La Cumbre Internacional de Pueblos Indígenas, dotan a la experiencia dentro del Área Científica de un valor transcendental para la visión general del mundo y de la forma de vida de los visitantes.

El Área Científica es, sin duda alguna, un lugar con un claro poder transformador, donde experimentar, comprender y adquirir valores muy útiles y necesarios para la vida de un hombre pleno y cabal; todo esto está potenciado y, en muchos aspectos, nace directamente del mágico entorno y la fascinante cultura que lo envuelve.
Un entorno imprescindible que visitar. Una cultura necesaria de la que aprender.

Área Científica de la Bioreserva de Muuchxiimbal.

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