Crónica del Evento Inagurativo del Área Científica




Recientemente el Área Científica alzó el vuelo ofreciendo a todos un fin de semana ( 9, 10 y 11 de Octubre) de intercambio de conocimientos y experiencias; llamado a ser un pilar muy importante en el futuro de este proyecto, el evento fue un éxito por verse cumplidos los objetivos que movían esta iniciativa: servir de pistoletazo de salida para la trayectoria del proyecto y ofrecer una fórmula innovadora que sirva de experiencia transformadora.
Con el fin de llevar a todos la magia vivida durante esos días en el Área Científica, nos llena de orgullo poder compartir, por medio de este artículo, una visión sentida e íntima del evento que nos ha servido para ver cómo nuestro viaje comienza junto al de otras tantas historias que quisieron vivirlo y compartirlo con nosotros.




Tras semanas de arduo trabajo y muchísimos momentos de tensión por querer ofrecer lo mejor en una ocasión de semejante importancia, al fin llegó el tan esperado (y temido) día 9; un viernes soleado en el que ultimábamos los últimos detalles y estrenábamos nuestras playeras del “staff” a pocas horas de empezar a recibir a los visitantes. Ésto tendría lugar a partir de las 15 horas y se alargaría hasta bien entrada la tarde-noche. Recibimos a los primeros visitantes con una alegría que nos engrandó el alma y nos hizo sentir el corazón desbocado, coceando encerrado en el pecho, presa de una inquietud nacida al ver la ilusión hecha realidad; allí estaban y allí estábamos, juntos en el mismo espacio con las ganas de vivir del mismo modo, juntos, un fin de semana único y trascendental para todos.
Aquella noche se llevo a cabo una ofrenda a la Pachamama en el Círculo de Fuego en la que se le entregaron los alimentos que se servirían y también los deseos y palabras que cada uno guardaba celosamente dentro de si mismo para un instante así, frente a un fuego que se elevaba al cielo crepitando y bañándolo todo de una intensa luz que acariciaba iridiscente el rostro de los presentes. La ceremonia se cerró con hipnóticos y vibrantes cantos que alcanzaron junto a nuestras miradas esa bóveda nocturna que relucía con el fulgor de mil estrellas.

Así finalizaba la recepción de los visitantes llegados a lo largo de la tarde-noche del viernes, después de largas horas de inquietud todos caímos en un profundo sueño que sería de gran ayuda para afrontar el primer día de pláticas y actividades: el sábado se antojaba intenso.

Es mágico amanecer en la selva, inmerso en un entorno vivo y que late por encima del corazón de uno es la mejor manera para sentir la grandeza de la naturaleza y para aceptar la humildad con la que debemos comportarnos frente a ésta. De este modo dimos la bienvenida al primer día de actividades, el sábado. Comenzó con uno de los momentos en los que más empeño y esfuerzo dedicamos desde la organización: una danza maya con toda la espectacularidad y misticismo en su máximo exponente sobre la plataforma del temazcal. Gracias a unos danzantes locales, pudimos ser participes de las oraciones dirigidas a las deidades correspondientes con el fin de poder efectuar la danza con su sagrada bendición, para más tarde ser testigos de toda la potencia y la majestuosidad de las danzas que los danzantes transmitían. Increíble sentir la selva vibrar a cada paso o a cada golpe sobre los diferentes instrumentos, la sensación de estar ante un rito sagrado y mágico encogía el alma. Sin duda fue un momento que muy difícilmente se borrará de la memoria de los que estuvimos presentes; fue un viaje en el tiempo, un encuentro directo con una cultura inmarcesible. Finalizamos esta actividad con una ofrenda a los cuatro elementos, en la que de nuevo, el visitante tomó parte y pudo efectuar su ofrenda a aquel elemento con el que se sintiese representado.







Acto seguido tuvieron lugar la dos primera pláticas, en las que dos estudiantes de Biología (Adela y Cecilia) pudieron exponer sus tesis. Fue un momento perfecto, los jóvenes de la escuela Javielita se acercaron para tomar partido en esta charla interactiva, acercándose de este modo a una riquísima variedad de Flora y Fauna autóctona que necesita de un cambio de consciencia o, en el caso de los jóvenes del lugar, una consciencia cabal que se forje con este tipo de conocimientos para sobrevivir. Sin duda, un comienzo prometedor para esta corriente de pensamiento que desde el Área Científica deseamos inculcar: unos valores sólidos de respeto, cuidado y amor a la naturaleza con los que conseguir una vida plena.




Con el cierre de estas dos pláticas, llegamos al mediodía y con ello la hora de comer alguna delicia preparada en nuestra cocina y también la posibilidad de conocer un poco mejor el Área o reponer energías para el plato fuerte del día: el Temazcal.


Antes de la esperada ceremonia de temazcal tuvimos la posibilidad de asistir a una interesante plática sobre la importancia del agua en el devenir de nuestro planeta y, por ende, en el de nuestras vidas. Dirigida por Olmo y Manu, dos biólogos con sendos proyectos revolucionarios en pos de la conservación de la vida salvaje y sus hábitats, se presentó la importancia del sistema de ríos subterráneos y los cenotes en la vida de toda la Península. Además se realizó un monitoreo del agua del cenote que hay dentro del Área, haciendo de la experiencia una vivencia interactiva en la cual todos fuimos parte del experimento descubriendo así que tenemos un agua pura y libre de contaminación.




Tras unas horas en las que muchos aprovecharon para conocer el sistema de cuevas que recorre el corazón del Área, el grupo se reunió de nuevo en el Círculo de Fuego para asistir a la entrega de los diplomas para las dos jóvenes que expusieron su tesis en la primera plática del día. Un momento de comunión en el que el trabajo y esfuerzo de estas dos estudiantes se reconoció con las palabras de agradecimiento y los deseos de éxito para sus carreras por partes de todos los asistentes. Justo al finalizar los aplausos se pudieron escuchar rugir los caracoles que anunciaban que el temazcal estaba a punto...

El fuego trataba de huir de su cárcel de piedra lanzando altas lenguas de fuego hacia el infinito, los caracoles elevaban su grave eco hacia el mismo lugar donde se veían desparecer las ascuas fugitivas y por fin, todos nos reuníamos junto al temazcal para vivir una ceremonia con un poder transformador único. La vuelta al útero de la madre, la posibilidad de purgarnos de todos nuestros miedos y lastres gracias al poder purificador de las piedras sagradas y las plantas medicinales para “nacer” de nuevo, salir del calor y la seguridad de aquella estancia materna siendo un ser totalmente puro, nuevo, por aprender y crecer... sin duda alguna, una vivencia que a veces se volvía todo un desafío por la elevada temperatura pero la cual, y tras sentir como el sudor se enfriaba con el leve contacto del aire exterior, hace ver a uno que todo esta por vivir y la posibilidad de enmendar todo empezando de nuevo esta a su alcance. Transformadora vivencia que culminó con un baño bajo las estrellas en el cenote. Mágico instante, emocionante comienzo.
Con este última actividad, se cerró la jornada del sábado. Un poco de fruta para reponerse tras el temazcal y pronto acabamos todos en brazos de Morfeo para ver cómo sin enterarnos el domingo se alzaba radiante en el horizonte.

Jornada que se vio en su momento variada por muchas circunstancias que se escapaban a nuestro control, pero que al final y, tal vez, por obra divina fue el momento idóneo para una conferencia que enlaza a la perfección con uno de nuestros pilares: pensar como piensa la naturaleza. La plática de Biomimesis que nos trajeron Sayuri Yamanaka y Raúl De Villafranca, hizo sin duda que todos nos planteásemos de forma muy activa sí de verdad reconocíamos a la Naturaleza como la auténtica fuente de sabiduría que en realidad es. La naturaleza nos lleva años de ventaja cualquier campo, por ello es ahora muy necesario aprender de ella y tratar de emularla para hacer nuestras vidas más fáciles a la par que respetuosas. Un acercamiento fugaz pero muy rico a una rama de la ciencia que apuesta por otorgarle a la Naturaleza el puesto que merece con el fin de encontrar para nosotros el que debemos ocupar. Se pudo ver en los asistentes el impacto que esta plática tuvo sobre su visión. Momento irrepetible del que todos salimos con la sensación de haber aprendido algo que cambiará nuestra vida.

Con el final de esta interesante conferencia, se dispuso una entrega de Constancias para los asistentes a este evento inagurativo del Área Científica; un recuerdo de un fin de semana de dicha y aprendizaje. Tras unas palabras de Grabiel Mazón para agradecer a todos su participación y deseando haber sembrado la semilla de un cambio de consciencia, dimos por cerrada una ocasión de vital importancia en la vida de nuestro proyecto, muy orgullosos de haber sido el centro de tanto intercambio emocional y cultural. Esperamos haber allanado el camino y poder volver a repetir este tipo de jornadas con todo aquél que sienta la inquietud de aprender, conocer y aportar con el fin de hacer conseguir una consciencia más humana, respetuosa y solidaria.

Nada de lo que vivimos en el Área Científica el pasado fin de semana hubiera sido posible sin vuestra participación, apoyo y ganas de crecer, por eso os damos las gracias de corazón, esperando poder volver a encontrarnos en el camino para continuar con un labor tan linda.

GRACIAS.





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